El Delegado de Protección de Datos (DPD), también conocido como Data Protection Officer (DPO) en inglés, es la figura responsable de supervisar y registrar el tratamiento de datos personales dentro de empresas y organizaciones. Además, actúa como punto de contacto entre la empresa, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), los empleados y los clientes.

Su papel es clave para garantizar el cumplimiento normativo, asesorar en el correcta tratamiento de la información dentro de la empresa y orientar a los responsables sobre evaluaciones de impacto.
¿Es obligatorio contar con un DPD?
La ley exige la presencia de un DPD en determinados sectores, como centros sanitarios, empresas de publicidad, aseguradoras y compañías de seguridad privada, entre otros. Sin embargo, su contratación es altamente recomendable para cualquier empresa u organización que maneje datos personales.
¿Interno o externo? La mejor opción para tu empresa
Muchas empresas optan por externalizar este servicio, contratando consultores o abogados especializados. Esta alternativa ofrece múltiples ventajas:
✅ Experiencia y especialización: Profesionales con un conocimiento profundo de la normativa.
✅ Independencia y objetividad: Evita conflictos de interés y posibles presiones internas.
✅ Ahorro de costes: Resulta más económico que contratar a un empleado exclusivo para esta función.
Contar con un Delegado de Protección de Datos no solo evita sanciones, sino que fortalece la confianza de clientes y empleados, garantizando una gestión segura y transparente de la información.